Seguro de vida: tranquilidad en los malos momentos

El seguro de vida no es más que una indemnización para ti o tus familiares en aquellos momentos por los cuales la mayoría de los seres humanos no quisieran pasar: muerte, incapacidad temporal y hasta permanente. Por eso es mejor tener una póliza y no necesitarla, que necesitar y que tu o tus seres queridos no tengan la tranquilidad en esas malas ocasiones.

Si eres de las personas que les gusta vivir en paz o mejor aún, no darle dolores de cabeza a nadie, optar por contratar una póliza de seguro de vida será tu mejor opción. No sólo te puede ayudar a ti, a gozar de los beneficios en caso de una eventualidad, también lo hará con tus seres queridos.

¿Por qué con Cantineoqueteveo? Este servicio es aconsejable para que a la hora de que te pase un accidente y por desgracia pierdas la vida, tus familiares tengan la oportunidad de cubrir con todos los gastos y -en el caso que tengas pendientes- cancelar tus deudas. De igual forma, te podría servir a ti, como asegurador o beneficiario, para percibir una indemnización si llegases a quedar incapacitado temporal o permanentemente.

Existen dos tipos de pólizas:

Muerte: Son los familiares o las personas más allegadas que tú en vida hayas colocado en un contrato firmado como beneficiarios, los encargados de recibir el monto asegurado.

Invalidez: De llegase a ocurrir un accidente que te deje con incapacidad mientras esté vigente el seguro, la empresa tendrá el deber de pagarte el importe del seguro.  También, de acuerdo a los términos y condiciones, este pago pudiera convertirse en una renta periódica, mientras el dueño de la póliza esté vivo. Todo ocurrirá en una fecha previamente establecida.

Es por eso que antes de contratar una póliza, te debes informar bien para que todos tengan claro el panorama. Debes saber qué ocurre realmente, en caso de que tú, como asegurado, tengas un siniestro.

También debes de tener en cuenta a la hora de firmar una póliza, qué capital quieres asegurar. Para esto hay que revisar todas las deudas, que en realidad son obligaciones financieras, que sueles tener en cada quincena o como mejor quieras sacar la cuenta: tarjetas, hipoteca, diversas deudas, alimentación, servicios y estudios. Haciendo un estudio financiero y social en tu familia, te dará una idea de cuánto es el capital que necesitas para asegurar.

Como ninguna empresa aseguradora tiene la capacidad de determinar cuál es el monto para valorar tu vida, por eso optan por las cosas materiales. Sin embargo, lo que sí está en su deber, es chequear que estés en óptimas condiciones para ser asegurado. Es decir, que tengas buen estado de salud, para que el contrato no sea de pura conveniencia.

Para comprobar la sinceridad de las personas, los agentes de seguro realizan cuestionarios, Tele-suscripción (en caso de que sea por teléfono) y hasta revisiones médicas.

Después que tengas claro el tipo de póliza a contratar, tendrás la oportunidad de escoger las coberturas que más se ajusten a ti y a tu bolsillo.

Básico: Sólo cubre la cantidad que elegiste a asegurar.

Plus: Si llegases a tener un accidente, por elegir este tipo de cobertura tendrás la oportunidad de gozar o tu familia si es el caso, de una indemnización por el doble del capital asegurado.

Plata: Es una opción similar al plus, pero en vez de gozar del doble del monto asegurado, la cifra se eleva al triple.

Todos estos planes pueden ser renovados de forma anual, mensual o llegar a un acuerdo con la empresa para que sea realizado durante años.

 

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